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Cuando la lluvia cae

Author: Piranha / Etiquetas: , , , , , , ,

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Era la caída del día, superado segundo a segundo por el imponente brazo de la noche que se acercaba sin tregua, amenazando con borrar del cielo cada rastro de luz que intentara escapar. Las nubes estaban aliadas con noche, y aún cuando el sol todavía reinaba sobre el cielo, éstas se encargaban de opacarlo, cargadas de agua y hielo. El viento era su medio para moverse e invadir todo el azul del día, quedando reducido a un estrepitoso, húmedo y destellante gris que amenazaba con reventar.
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Desde el balcón de su casa sentí cómo las nubes se acercaban con su bombardeo, como si intentaran atacar todo cuanto se moviera sobre la tierra. Una ráfaga de viento acelerado atacó primero anunciando la muy cercana llegada del ejército de gotas de agua que se lograba ver a lo lejos, que vibrantes e inquietas, cubrían terreno con un estruendoso andar y el típico olor de la tierra mojada que quedaba tras su paso.
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La llamé para que admirara junto conmigo la majestuosidad de la tormenta que a cada palabra se venía acercando, por fin llegó a la altura del balcón y bañó todo cuanto estaba a la intemperie...10, 15, 20 minutos....tal vez media hora duró aquél temprano diluvio de mediados de mayo. Gotas de agua acompañadas de nada despreciables bolitas de hielo, la combinación perfecta para contrarrestar el sofocante calor de los últimos días.
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Admirábamos y divagábamos en complicidad mientras veíamos el espectáculo de la madre naturaleza frente a nosotras, protegidas por el techo de su casa. Una vez terminado todo y habiendo quedado tan sólo relámpagos esporádicos y el peculiar y agradable olor a tierra mojada, regresamos al interior de la habitación.
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Con la mente estimulada por los pensamientos que llovieron a la par de las nubes, nos recostamos sobre la cama, cediendo casi de inmediato a la tentación de su boca hasta el punto en que mis besos recorrieron su cuello, lóbulos y sus hombros, hasta que nuestras respiraciones tomaron un ritmo menos pausado y hasta que su cuerpo y el mío pedían algo más.
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Ignoré el propio, concentrándome en ella, en lo que su piel y su interior me pedían. Conservando la calma con la que habíamos llegando a ese punto, dejando que este encuentro fuera tranquilo y no como algunos del pasado que han tenido por característica principal el vigor.
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La acaricié por todo su costado derecho hasta poco arriba de su rodilla, suave y apenas rozando la piel, dejando una estela de cosquilleantes sensaciones. Llegué hasta ahí, ahí donde su cuerpo decía "atiéndeme, tómame"; al lugar con el que, si se hace de la manera correcta, puedo conseguir hacer vibrar su cuerpo y alma.
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Cálido, tibio.....húmedo como el ambiente que nos rodeaba, como la tierra después de la lluvia; anhelante de antención. Yo se la daría hasta que ya no pudiera más, hasta que su ser quedara lo más satisfecho posible. De toda manera que se me vino a la mente lo intenté, manteniendo constantes besos y caricias, siempre y cuando la posición lo permitiera. Procuré abrazarla mientras todo pasaba, tenía ganas de sentirla cerca y transmitirle todo lo que me hace sentir no sólo con mis manos, sino también con mi cuerpo, mi boca, mis ojos, mis pensamientos....con toda mi existencia.
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Al fin, después de no sé cuanto, escuché de sus labios salir un susurrante "espera...", me detuve, retiré mi mano de su intimidad y la abracé apoyando mi cabeza en su hombro mientras ella intentaba recobrar la normalidad de su respiración que se negaba a dejar ese ritmo agitado y entrecortado que tenía.
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Ya todo vuelto a la normalidad y habiendo perdido el típico calor que nace cuando 2 amantes se unen, permanecimos tumbadas en el colchón hasta que la hora del baño llegó, ambas sonrientes, bien acomodadas una sobre la otra, sintiendonos y haciéndonos compañía en silencio, así hasta que al fin la noche devoró lo que quedaba del día.
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Y nos dieron las 10

Author: Piranha / Etiquetas: , , ,

= Joaquín Sabina & Rocío Durcal =

Esta es la canción del día, puedo decir que esta noche que acaba de pasar fue más que satisfactoria, fue una noche más que pude pasar al lado de mi mujer, una noche más en la que nos amamos mutuamente y nos convertimos en una, a nuestra manera pero así fue.

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Y como dice la canción del video "y nos dieron las 10 y las 11, las 12, la 1, las 2 y las 3 y desnudos al anochecer nos encontró la luna".

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Dormir con mi piel en contacto con la suya es lo mejor que puede existir y más después de haber hecho del tiempo algo inexistente y de la noche nuestro lecho de amor.

* Y nos dieron las 10 *

Él *****

Ella *****

Ambos *****

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Fue en un pueblo con mar

Una noche

Después de un concierto

Tú reinabas detrás

De la barra del único bar

Que vimos abierto

Cántame una canción

Al oído

Y te pongo un cubata

Con una condición

Que me dejes abierto el balcón

De tus ojos de gata

Loco por conocer

Los secretos

De mi dormitorio

Esa noche canté

Al piano del amanecer

Todo mi repertorio

Los clientes del bar

Uno a uno

Se fueron marchando

Tú saliste a cerrar

Yo me dije "Cuidado, chaval

Te estás enamorando"

Luego todo pasó

De repente

Mi dedo en tu espalda

Dibujó un corazón

Y mi mano le correspondió

Debajo de tu falda

Caminito al hostal

Nos besamos

En cada farola

Era un pueblo con mar

Yo quería dormir contigo

Y tú no querías dormir sola

Y nos dieron las diez

Y las once

Las doce y la una

Y las dos y las tres

Y desnudos al anochecer

Nos encontró la luna

Nos dijimos "Adiós

Ojalá

Que volvamos a vernos"

El verano acabó

El otoño duró lo que tarda

En llegar el invierno

Y a tu pueblo el azar

Otra vez

El verano siguiente

Me llevó y al final

Del concierto me puse a buscar

Tu cara entre la gente

Y no hallé

Quien de ti me dijera

Ni media palabra

Parecía como si

Nos quisiera gastar el destino

Una broma macabra

No había nadie

Detrás de la barra

Del otro verano

Y en lugar de tu bar

Me encontré una sucursal

Del Banco Hispanoamericano

Tu memoria vengué

A pedradas

Contra los cristales

Sé que no lo soñé

Protestaba mientras me esposaban

Los municipales

En mi declaración

Alegué

Que llevaba tres copas

Y empecé esta canción

En el cuarto donde aquella vez

Te quitaba la ropa

Y nos dieron las diez

Y las once

Las doce y la una

Y las dos y las tres

Y desnudos al anochecer

Nos encontró la luna

Y nos dieron las diez

Y las once

Las doce y la una

Y las dos y las tres

Y desnudos al anochecer

Nos encontró la luna